lunes, 17 de junio de 2013

La Figura paterna en la Carta Natal

Para José María Lazarte Castro, mi primogénito, en su primer año como extraordinario padre y, también,  en sus tres décadas como un hijo extraordinario.

(LUNES 17/06/2013) La importancia que posee la figura paterna en la estructuración de la identidad personal, pareciera haber sido soslayada en los tiempos modernos por el rol que cumple la figura materna. Por alguna razón en la sociedad contemporánea un buen padre, no pasa de ser eso "un buen padre", en tanto que una buena madre se convierte en una heroína y en un paradigma de referencia obligada y sostenida. Más allá del maniqueísmo en el que hemos caído al privilegiar el rol proveedor del padre, en contraparte al rol formativo y emocional de la madre, pensamos que hoy -después de haberse celebrado ayer el Día del Padre- es un buen momento para rescatar la importancia astrológica del padre en la carta natal de toda persona. Lo hacemos reproduciendo el artículo que publicamos en junio de 2011  con el título: "Feliz Día del Padre"


En memoria de José María Lazarte Portocarrero
un ejemplo de padre y un gran amigo en sus días postreros.

(Domingo 19/6) En muchos países del mundo el tercer domingo de junio se celebra el Día del Padre. Igual como sucede con la madre, representada por la Luna, en la Astrología y en la vida de todos, la figura paterna es una indicación relevante en la carta astral de cada persona que se encuentra representada por la presencia del Sol.

La casa que ocupa el Sol, los aspectos que forma con los otros planetas y el grado zodiacal que ocupa, son los principales elementos que los astrólogos analizamos y estudiamos para saber la importancia y la influencia que el padre ejerce en cada nativo. Pero también sobre el análisis de la quinta casa de la carta natal de las personas, podemos determinar el rol que como padre habrá de cumplir el nativo cuando le toque asumir dicho papel.

Como todos sabemos el Sol representa el eje del sistema solar. Es la luminaria más importante, la que proporciona la energía divina, el que representa a Dios en todas las culturas teológicas y teocéntricas o al TODO en la tradición esotérica, el dador de vida y, esencialmente, el centro de la existencia humana.

Cuándo en Astrología tratamos de determinar el papel que tendrá el nativo como padre o la proximidad que éste tendrá con su prole, nos centramos en al análisis de la casa cinco de su carta astral. Esta casa es la casa de la generación, la creación, los juegos de azar y claro está la casa de los hijos. Por definición si esta casa está vacía, la ubicación de planeta regente habrá de marcar el papel y la proximidad o lejanía que habrá de tener con sus hijos. Por ejemplo una persona con casa 5 en el signo de los Gemelos (Géminis), sin ningún planeta que ocupe la casa, habrá de cumplir un rol mental intelectivo y cognitivo en la formación de sus hijos y dependiendo de la casa que ocupe el regente del signo (en este caso Mercurio), será el área o el campo de la vida en los que habrá de marcar, principalmente su influencia.

Si Mercurio, en este mismo caso que estamos poniendo como ejemplo, estuviera en casa 12, lo más probable es que los hijos del nativo se críen lejos de él y que su influencia, si le toca en suerte, se cumplirá remotamente. Pero también existe la posibilidad de que su papel formativo se dé en el nivel más profundo de la estructura mental de ellos. Esto último sea para bien o para mal. Para bien contribuyendo en su formación espiritual y esotérica o para mal generando sentimientos de orfandad o ausencia paterna. Determinar una u otra contingencia dependerá del análisis de otras variables que no vienen al caso exponer en este artículo.

Pero si tratamos de establecer la importancia que tiene el padre para el nativo, la mejor forma de determinarlo será a través de la posición ocupada por el Sol en su carta natal. Si por ejemplo el Sol ocupa la casa uno, como es el caso de quien suscribe este artículo, el padre representa la identidad, la base de la estructuración de su personalidad y el rol central de su existencia. En casa 3, por ejemplo, el padre influirá en el desarrollo y la proyección cognitiva y comunicativa del nativo. En casa 2 el rol patrimonial del padre habrá de ser visible y ostensible en el nativo; y así dependiendo de la casa que ocupe el Sol en nuestra carta natal.

En tanto eje de la estructura de la identidad personal, el Sol y el padre, más allá de las vicisitudes, al igual que la Luna y la madre en la esfera emocional, es uno de los pilares de la vida de todos. Más allá de que los padres cumplan o no el rol que social y culturalmente poseen: el padre como proveedor de los elementos materiales para la subsistencia y la madre la protección y el soporte emocional, no existe hombre o mujer sobre la tierra que no tenga padre ni madre. Pueden tener padre y madre que no hayan conocido o que no hayan reconocido, padre o madre que cumplieron su rol parcialmente o que en un momento de su vida alguno de ellos  os haya  abandonado, pero aún hoy con todo el avance de la ingeniería genética y estamos seguros que también mañana, no hay posibilidad de escapar a la influencia de uno y otro, sea cerca o lejos de los hijos, y con conocimiento o no de cada cual, por que la influencia de los padres trasciende la proxémica.

Preguntas como las de Tristram Shandy, formuladas por Lawrence Sterne en su novela Vida y Opiniones del Caballero Tristram Shandy: sobre si él era producto del amor de sus padres o consecuencia de un encuentro amatorio fortuito, o cuestionamientos sobre la validez del rol de cualquiera de estas figuras en nuestra existencia, son disquisiciones morales y éticas, que no podríamos realizar de no haber contado con el concurso de ambos y que ratifica una realidad que sólo se suele vincular a la madre pero que involucra también el rol paterno: No hay sobre la tierra hombre que no tenga madre o que carezca de padre. Como no hay persona que carezca del Sol y de la Luna en su carta natal.

Desde aquí el Equipo de Coaching Astral esperamos que todos nuestros lectores, seguidores y  los padres en general, hayan celebrado su día, como se lo merecen: cosechando lo que sembraron; y realiza votos por que el rol patrimonialista y abastecedor de la figura paterna, se equilibre con las dimensiones esenciales de la existencia humana: afecto, emocionalidad y sensibilidad, que desgraciadamente en muchos casos sólo se le atribuye a la madre.

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